Una de las prioridades del actual Gobierno de México es incrementar, para el año 2024, la tasa de cobertura en Educación Superior al 100%. Esta meta implica transformaciones importantes tanto en la organización de las universidades como en el funcionamiento y operación de los programas educativos. En este artículo se presenta un análisis sobre los desafíos que enfrenta el actual gobierno mexicano en materia de cobertura en Educación Superior y la poca evolución que ha tenido durante la última década; a partir de dicho análisis se proponen cinco ejes estratégicos que contribuyen a la construcción de políticas educativas dirigidas al fortalecimiento de la Educación Superior y la ampliación de la matrícula dentro de las universidades. Se sugiere que para incrementar la tasa de cobertura es necesario el desarrollo de políticas dirigidas al fortalecimiento y la diversificación de programas educativos en línea dentro de las universidades.
Uno de los principales propósitos que el Gobierno de México asumió para el sexenio 2018-2024 es garantizar el acceso a la Educación Superior a todos los jóvenes del país. En este sentido, el actual presidente de México ha manifestado en repetidas ocasiones que al finalizar su sexenio gubernamental se alcanzará una cobertura del 100% en dicho nivel educativo; sin embargo, se desconocen las estrategias que habrán de implementarse para alcanzar dicha meta.
Si bien es cierto que en esta línea se han realizado algunos pronunciamientos por parte del titular de la Secretaría de Educación Pública, como la construcción de 100 universidades, la eliminación de exámenes de admisión y la implementación de un nuevo programa de becas, hasta el momento no se ha llevado a cabo un análisis profundo sobre la situación actual de las instituciones de Educación Superior en materia de cobertura, de las necesidades económicas, tecnológicas y humanas por las que atraviesan, ni de las posibles vías alternas para mejorar su crecimiento. En este sentido, de acuerdo con Miranda López (2018) , cuando los mandatos de ley no son suficientes, se requiere el desarrollo de acciones de política pública para garantizar el acceso a la Educación Superior.
Considerando la premisa anterior, en este trabajo se sugiere, como una estrategia de ampliación de la cobertura educativa, el desarrollo de políticas dirigidas al fortalecimiento y la diversificación de programas educativos en línea. Esta propuesta se sustenta a partir del análisis de la cobertura y la reflexión de los problemas actuales que atraviesan las instituciones de Educación Superior del país, ya que para lograr la equidad y la calidad de la Educación se deben conjuntar “diversos esfuerzos sociales e institucionales que permitan definir una ruta viable en el mediano y largo plazos”.
En el primer apartado se plantea la cobertura como uno de los aspectos clave de las políticas de inclusión educativa. En el segundo apartado se presentan datos generales sobre la cobertura educativa en los distintos niveles educativos y algunos rasgos en torno a la evolución de la cobertura en Educación Superior durante los últimos 14 años. En el tercer apartado se abordan, por un lado, las tendencias internacionales de cobertura considerando la situación de México en contraste con otros países y, por otro lado, las tendencias nacionales contrastando los niveles de cobertura de las entidades federativas de México. En el cuarto apartado se plantean los desafíos que enfrenta el nuevo gobierno para alcanzar la cobertura total en Educación Superior y se destacan cinco ejes estratégicos para la consecución de dicha meta. En el quinto apartado se propone el fortalecimiento de la Educación en línea como una de las políticas que permitirá a las instituciones de Educación Superior brindar mayor cobertura educativa bajo el principio de responsabilidad social. En el último apartado se realizan los comentarios finales del trabajo destacando los aportes más relevantes.
Políticas de inclusión educativa: cobertura, diversidad y calidad
En las últimas dos décadas, las políticas de inclusión educativa han ocupado un papel central en las agendas gubernamentales de los países. De acuerdo con las directrices sobre políticas de inclusión emitidas en 2009 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), los gobiernos deben considerar tres líneas de acción para garantizar la inclusión educativa:
- Cobertura: los gobiernos deben crear mecanismos que garanticen a toda la población el acceso al sistema educativo nacional ( UNICEF, 2006 ).
- Diversidad: el sistema educativo nacional debe responder a la diversidad de condiciones y necesidades económicas, culturales, religiosas, cognoscitivas, entre otros aspectos, de los estudiantes.
- Calidad: se deben crear condiciones para que la cobertura educativa sea de calidad; no basta con tener espacios en las aulas para que asistan los estudiantes, sino que además deben contar con modelos educativos que propicien aprendizajes significativos en los estudiantes.
Mientras que los gobiernos de países desarrollados han garantizado a sus ciudadanos los dos primeros niveles de inclusión educativa (cobertura y diversidad) centrando sus políticas actuales al logro de la calidad académica, en el caso de los países subdesarrollados los gobiernos siguen esforzándose por lograr el primer nivel de inclusión correspondiente a la cobertura educativa, principalmente en el nivel superior.
Cobertura educativa en los distintos niveles educativos
En el caso de México, durante los últimos 15 años la cobertura educativa ha mostrado un mayor crecimiento en lo que respecta al nivel de Educación Básica, en contraste con los niveles de Educación Media Superior y Superior. Para el ciclo 2015-2016, la tasa neta de cobertura en Educación Primaria fue del 98,7%, mientras que para el nivel secundaria fue del 87,5%.
Por su parte, en los niveles educativos subsiguientes no se ha logrado la cobertura internacional promedio establecida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la cual se estima por arriba del 65% en valores de tasa neta y del 80% en valores de tasa bruta. En México, la tasa neta de cobertura en Educación Media Superior para el ciclo escolar 2015-2016 fue del 59,5%, lo que en frecuencias reales significa que una población de 2,720,656 jóvenes de entre 15 a 17 años no tiene acceso a la Educación Media Superior.
Por otra parte, en la Educación Superior el panorama es aún más desalentador. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Educación Pública, para el ciclo escolar 2017-2018 se estimó una cobertura bruta del 38,4%, del año 2005 a la fecha, la cobertura en Educación Superior ha permanecido prácticamente estancada, ya que el crecimiento anual representa el uno por ciento aproximadamente.
De acuerdo con los datos aportados por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies), México tiene un atraso en materia de cobertura de Educación Superior (ANUIES, 2018b) y, hasta el día de hoy, no ha sido posible alcanzar el porcentaje promedio de cobertura bruta, equivalente al 48%, que sostienen los países latinoamericanos y del Caribe.
En los inicios de la administración gubernamental del expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018), se estableció como meta que para el año 2018 se alcanzaría, al menos, el 45% de cobertura en Educación Superior; sin embargo, al término de su administración dicha cobertura solo representó el 38,4%. Con estas cifras, México está lejos de igualar las tasas actuales de Argentina (85,7%), Chile (90,3%), Costa Rica (54,0%), Uruguay (55,6%), Colombia (58,7%), Ecuador (41,0%), entre otros.
Tendencias internacionales y nacionales de cobertura en la Educación Superior
De acuerdo con el informe “Panorama de la Educación 2017” publicado por la OCDE (2017), en los países miembros de dicha organización la media de la población entre 25 a 34 años que posee un título o grado de Educación Superior es equivalente al 44%. México se sitúa muy por debajo de los porcentajes observados en el resto de los países miembros de la OCDE, ya que tan solo el 24% de la población mexicana cuenta con un título o grado de Educación Superior.
Aunado a lo anterior, los indicadores internacionales que se muestran en el informe “Visión y acción 2030; propuesta de la Anuies para renovar la Educación Superior en México” (ANUIES, 2018b) con respecto a los niveles de cobertura de Educación Superior tampoco son alentadores, como el propio informe señala:
México tiene un bajo nivel de cobertura de Educación Superior que no favorece el desarrollo y el bienestar de la población. Actualmente nuestro país tiene una cobertura de 38.4%, diez puntos porcentuales debajo de la media de América Latina y el Caribe (48,4%) [mientras que] Otros países de la región han superado el 50%.
En efecto, según los indicadores internacionales sobre la tasa bruta de cobertura (TBC) de Educación Superior – número de alumnos en edad idónea inscritos en este nivel educativo, México no solo se sitúa por debajo del promedio mundial (barra correspondiente a la media de la OCDE, con un valor equivalente al 72,8%), sino que también se encuentra diez puntos porcentuales por debajo de la TBC de Latinoamérica y el Caribe (48,4%). Así, con un porcentaje equivalente al 38,4%, el nivel de cobertura de Educación Superior en México se aleja de países como Chile (90,3%), Argentina (85,7%), Colombia (58,7%), Uruguay (55,6%), Costa Rica (54,0%) y Ecuador (45,5%). Es importante destacar que las comparaciones internacionales deben hacerse con prudencia y tomar en cuenta no solo el nivel de desarrollo de los países, sino también el tamaño de la población.